-Verás, es que tú de pequeña… –Suspira– Estabas jugando con
los chicos y te diste un golpe en la cabeza. No despertabas y te llevamos al
hospital, dijeron que estabas inconsciente. Esperamos a que despertases y no
nos reconociste, el médico dijo que tenías amnesia, pero no sabía cuánto te
duraría…
-¿Por… Por eso no me acuerdo de ellos?
-Sí…
-¿Y por qué no me lo contaste antes?
-Porqué pensábamos que…
-Mamá, ¿por qué? Tenía derecho a saberlo.
-Ya pero,
-¿Pero? Mamá, me has tenido alejada de mis mejores de la
infancia todo este tiempo… –Suspiro– Luego nos vemos, mamá…
-¿A dónde vas?
-No lo sé. –Salgo de casa.
Empiezo a andar sin rumbo, llego a un Starbucks.
-Bienvenida a Starbucks. ¿Qué desea? –Era un chico muy
guapo.
-Hola, un frappuccino, por favor.
-¿Su nombre?
-Alicia.
-Vale, ahora la llamamos cuándo esté su pedido.
-Vale, gracias. –Me quedo de pie un poco más atrás dando
vueltas.
-Alicia. –Dicen por megafonía.
-Yo.
-Aquí tienes, gracias por su visita.
-A ti. –Le pago y me voy.
Me voy a dar una vuelta por el centro de Londres. “Dios,
Londres es precioso…”-Pensé. Vi un escaparate dónde había mucha ropa preciosa.
Entré y me probé varios conjuntos.

-Son 79,99£ –Le
doy mi tarjeta de crédito– Gracias, aquí tiene su ticket.
-Adiós, gracias.
Me siento en un banco de un parque que hay cerca. Cojo el
móvil y tengo varios mensajes; de mi madre, de Niall, de Sandra y de Liam. Les
contesté a todos diciendo que estaba bien y que estaba de compras. “Llamada
entrante, Liam”.
(Llamada)
-¿Sí?
-Soy Liam.
-Lo sé. –Suelto una carcajada pequeña.
-¿Estás mejor?
-¿Cómo sabes qué me pasa algo?
-Tu madre ha llamado a todas nuestras madres para saber si
estabas con alguno de nosotros.
-Ah…
-¿Dónde estás?
-En el Spring Gardens. He ido a comprar y estaba este parque
cerca.
-¿Quieres que vaya?
-Mm… ¿Judith no se pondrá celosa? –Empecé a reír.
-No, ella lo sabe.-Se rió también.
-Ah, vale, pues aquí te espero.
-Vale.
(Fin de la llamada)
Estuve unos 10 minutos esperando.
-Hola Liam. –Me levanto y le abrazo.
-Hola. ¿Damos un paseo?
-Vale, por cierto. –Cojo mis bolsas. Liam me las quita y las
lleva él.
-¿Qué?
-¿Por qué me quitas las bolsas?
-¿Por qué no? Bueno, ¿qué querías decirme?
-Que me gustó muchísimo vuestra actuación del otro día.
-Muchas gracias.
-¿Cuánto tiempo lleváis con la banda?
-El 23 de julio de este año haremos 3 años.
-Dios… –Dije sorprendida– ¡Que guay! –Empezamos a reír– ¿Y
habéis compuesto muchas canciones?
-Sí.
-Que guay… Me he perdido tantas cosas…
-Pero ya estás aquí, y ya podemos vivirlas.
-Sí… –Dije en un suspiro. Miro mi móvil. Las 21:22– Dios
mío, ya es tarde, me tengo que ir a casa.
-Vale, he venido en coche, ¿te llevo?
-Si no te importa…
-Ven. –Llegamos a mi casa en unos 10 minutos.
-Gracias Liam.
-De nada. –Cojo las bolsas y me salgo.
Entro en casa y no hay nadie.
(Llamada)
-Mamá ya he llegado a casa.
-Vale, yo estoy en casa de Anne.
-Vale, cuando llegues procura no hacer mucho ruido.
-Vale.
(Fin de la llamada)
Subí a mi habitación, me puse el pijama y me tumbé en la
cama con el ordenador. Miro por la ventana y la luz está encendida, pero con
las cortinas echadas. Antes de llamarlo veo que él me llama a mí.
(Llamada)
-Hola.
-¿Estás mejor?
-Sí, tranquilo.
-¿Mañana te recojo y vamos juntos al instituto?
-Mm… No sé, no sé…
-Alicia… –Dijo con esa voz tan… tan… suya…
-Mm… Déjame que me lo piense. –Miro por la ventana y veo que
me está mirando– Pídemelo mejor y quizá acepte.
-Espera. –Dijo riéndose. Me levanto y le miro por la
ventana. Coge una libreta y empieza a escribir en cada hoja: “Alicia, ¿me
harías el honor de poder recogerte cada mañana e ir juntos al instituto?” Me
empecé a reír, mucho. Me dolía la tripa de tanto reírme– No te rías. –Empezó a
reírse también muy fuerte.
-Mm… Vale, ¿a las 7:15am en la puerta de mi casa?
-Claro. Ay, me duele la tripa.
-Y a mí… –Me empecé a reír otra vez.
-¿Qué haces?
-Estar tumbada y reírme. ¿Tú?
-Estar de pie y mirarte. –Miro por la ventana.
-Deja de mirarme.
-Deja de mirarme tú. –Eché las cortinas– Eres mala. –Me asomo
un poco y sigue ahí.
-O paras o te denuncio por acoso. –Dije riéndome.
-Mira que eres tonta.
-Un poquito sólo…
-Un poquito bastante diría yo. ¿Por qué te fuiste cuándo te
lo dijo?
-Porqué cuándo me enfado hago muchas gilipolleces. Y además,
me he ido de compras.
-Ains, madre… ¿Y has hablado con ella?
-Sí, no está en casa y la he llamado para decirle que he
llegado.
-La mía tampoco, supongo que habrá reunión de madres.
-¿Cómo?
-Suelen quedar todas las semanas, a veces más de dos veces
por semana.
-Madre mía. –Nos quedamos en silencio– Niall.
-¿Sí?
-¿Estás?
-No, soy un holograma.
-Ah, vale. ¿Qué tal, holograma?
-Bueno, aburrido. ¿Y tú?
-Aburrida. Son las 22:54. Oye, Niall.
-¿Sí?
-¿Por qué no me dijiste lo que me pasó?
-Porqué por mucho que quisiera la decisión era de tu
familia, y te lo tenían que decir ellos.
-Amm… Esta tarde la he pasado con Liam. Es súper amable
conmigo.
-Normal, él era tu mejor amigo cuándo vivías aquí.
-¿En serio?
-Sí.
-Creía que era otra persona.
-Esa otra persona era algo más, según las fotos.
-Sí, ¿no? –Oigo la puerta abrirse–Niall, ya ha llegado mi
madre, me voy a dormir, ¿vale?
-Vale, que descanses. Buenas
noches, princesa. Te quiero.
-Buenas noches, cariño. Te quiero. –Cuelgo y apago las luces
de mi habitación.
Twitter: @Aliciafm30


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