sábado, 29 de junio de 2013

Capítulo 4. Recuerdos.

Comimos, Lou y Maura se volvieron a meter en casa a tomar el té o café. A hablar de su trabajo, sí, trabajan juntas.


Niall estaba sentado en el columpio. 


-Éramos muy enanos. –Dije.
-Sí… -Él estaba embobado mirando las fotos. Pasó la página– Oh, Dios, mío.
-¿Qué?
-Que nuestros padres de pequeños nos casaron.
-¿CÓMO? –Me reí. Él rió tiernamente.
-Mira. Qué mona eras.

-Ooooh… ¿Cómo qué era? ¿Me estás llamando fea? –Dije haciéndome la ofendida.
-Uff… Eres imposible. Eras y eres. –Dijo mirándome a los ojos– Me tengo que ir. Tengo que practicar con la guitarra. –Dijo levantándose.
-Gracias. Yo tengo una. –Le miré con cara de cachorrito­– Quédate. –Se lo estaba pensado.
-¿Y qué gano yo quedándome?
-Pues que así me ayudas… a… mejorar…
-¿Cómo quieres que te ayude a mejorar si llevas años dando clases de guitarra?
-Vale, quédate. O, ve a tu casa a por tu guitarra y vuelves.
-Bueno, vale. –Se marchó.

Entré a casa.

-Mamá, Maura, Niall ha ido a por su guitarra, luego vuelve. Voy a subir a mi cuarto.
-Vale, luego os subiré algo de comer.

Subí al cuarto de música a por mi guitarra y entré en mi cuarto. Estuve tocando la guitarra un rato hasta que viniese Niall.

*Ding dong*

-Ya voy yo. –Dijo mi madre. Gritando para que yo la escuchara– Está en su cuarto.
“-Arriba al fondo a la derecha.
-Todavía te acuerdas.
-Claro, cómo olvidarlo…” –Conseguí escuchar. Abrí la puerta de mi cuarto. Ahí estaba él con la guitarra en su espalda.
-Pasa.
-Gracias. Bueno, ¿qué hacemos?
-¿Tocar la guitarra?
-Venga, va.
-Enséñame alguna canción que te sepas.
-Vale… –Toca una melodía preciosa– Esta canción la escribimos yo y unos amigos.
-Guau… Es preciosa…
-Gracias. –Me sonrió– Esto de la música me encanta. Oye, ¿tienes el álbum? quiero seguir viendo fotos.
-Sí, aquí está. –Se lo di.
-Gracias… ¿Lo has estado viendo?
-No, la última foto que vi fue la de la boda. –Reí, al igual que él.
-Madre mía… Qué cosas tienen, a saber porqué la hicieron…
-Ya ves, luego se lo preguntaré a mi madre.
-Ooohh… Creo que ya me imagino porqué… Tú y yo nos llevábamos demasiado bien. –Dijo mirándome tiernamente.
-Ya sé que nos llevábamos bien, pero, ¿a qué te refieres?
-Mira. Al parecer éramos algo más que amigos…




-Oooh… Que monos éramos… La último posiblemente fue cuándo me fui de aquí a las 6 años… No me acuerdo de nada…
-Yo tampoco me acuerdo de nada… Desde que te fuiste solo hablamos por teléfono o skype, muy poco; y cuándo tú venías a visitar a tu familia yo visitaba a la mía en Irlanda…
-Es verdad… Es increíble… -Dije mirando todas las fotos– Oooh… Mira que mona estaba.

-Dios. –Se empezó a reír– Pero si el oso es más grande que tú. –Se reía cada vez más alto. Me contagió la risa.
-Es que me gustan grandes. –Niall me miró con los ojos bien abiertos– ¡NO SEAS MAL PENSADO!
-¡Eres tú la que ha dicho eso! –Se empezó a descojonar.
-Olvídalo… –Dije riendo– Vamos, vamos a cambiar de tema… -Tosí un par de veces. Apareció mi madre.
-Chicos, os traigo algo para comer y para beber. –Deja una bandeja en el escritorio– Alicia, Niall, Maura y yo nos vamos a dar una vuelta. Hasta luego cielo. –Me da un beso en la mejilla– Adiós Niall, cuídala. –Le da una palmada en la espalda.
-Lo haré. Dale un beso a mi madre de mi parte. Hasta luego. –Mi madre asiente y se va.
-Así que, ¿ahora tienes que cuidar de mí? –Dije levantando una ceja.
-Sí, soy mayor que tú. Soy responsable.
-Solo me sacas 2 meses… –Me miró con cara desafiante­– Pero vale. Te vas a enterar.
-Ya, seguro. ¿Qué vas a hacer? –Dije riéndose.
-Tú siempre te ríes, ¿no? Ya lo verás. –Salí corriendo de la habitación.
-Alicia, vuelve aquí, que tienes 17 años, ¿qué haces? –Dijo yendo tras de mí y riéndose.
-Vale, pues vamos a jugar al escondite. Encuéntrame.
-Vale, te vas a enterar. –Le oía cerca. Dejé de respirar. Pero no pude y me empecé a reír– Alicia, si te vas a esconder, por lo menos –abrió el armario dónde estaba escondida– hazlo bien. –Salí corriendo al salón– Vuelve aquí. –No parábamos de reír. Me caí al sofá.
-¡NO NIALL! ¡QUIERO VIVIR! –Se tiró encima de mí.
-Mmm… Tengo un deja vu, esto me suena mucho. –Dijo riéndo.
-¿El qué?
-Esto. –Empezó a hacer cosquillas, muchas– Asume las consecuencias.
-¡NIALL! ¡BASTA, POR FAVOR!
-No, ahora no está ni tu madre, ni la mía. –Dijo riéndose.
-¡Por favor! ¡Me duele la tripa! –Paró, pero me cogió de las muñecas para que no me escapase.
-Vale, paro, ¿vas a tranquilizarte? –Asentí. Estábamos muy cerca. Nuestras respiraciones se volvían a chocar. Nuestras miradas se cruzaban. No me controlé. Le besé. Cerró los ojos, al igual que yo. Fue perfecto.
-¿Qué… qué ha sido eso? –Estaba con una sonrisa de oreja a oreja.
-Un beso.
-Ya, pero ¿por qué?
-Porqué te quiero. Al ver las fotos me he dado cuenta de todo.
-Alicia, yo también te quiero. Desde que mi padre me dijo que vendrías no paraba de preguntar por ti, mi mejor amiga de la infancia. –Miro la hora. Me aclaro la garganta.
-Niall, son las 19:53, llegas tarde.
-No, les llamo y les digo que otro día.
-No, no, ve con tus amigos. En serio. Mañana hablamos.
-Vale, –Se levanta, me ayuda a levantarme­– Mañana te los presento si quieres.
-Vale, encantada. –Él no paraba de sonreír y eso hace que yo no pare de sonreír.
-Adiós.
-Adiós. –Me da un beso corto en los labios– Te quiero.
Se fue corriendo. Se le olvidó la guitarra.
-¡¡¡NIALL!!! –Se paró. Volvió.
-¿Qué… qué te pasa? –Le doy la guitarra.
-Se te olvidaba.
-Hostias, menos mal, se me olvidaba. Mil gracias, la necesito.
-De nada, ¿para qué?
-Para… Anda, vente. Esta es la dirección. –Me da una tarjetita con la dirección– Espero que vayas, voy a cantar. Hasta luego.
-Vale, me arreglo y voy. Te quiero.
-Y yo a ti. -Se volvió a ir.

Twitter: @LittleDreeaamer
Si te ha gustado el capítulo da RT aquí.

lunes, 24 de junio de 2013

Capítulo 3. ¿Solucionado?

Ya era la hora de comer mi madre hoy pidió el día libre, dijo que teníamos visita. Llamaron a la puerta. Bajé por las escaleras. Veo a mi madre hablando con una mujer de pelo rubio, bajita y ojos azules; ya me imagino quién es.

-Hola mamá, hola… ¿Maura? –Dije con mucha duda.
-Hola Alicia, cuánto tiempo, y cuánto has crecido. Dios mío, ya eres toda una mujercita. –Odio cuándo me dicen estas cosas, no lo soporto.
-Gracias. –Dije cortándola– ¿Sabe si Niall va a venir? Quiero disculparme con él…
-Emm, no, me dijo que no, pero si quieres le llamo y le digo que venga.
-Por favor… –Le llama– Es que hemos tenido una especie de discusión. –Le explico a mi madre– Bueno voy a ponerme el bikini y una camiseta y me salgo a la piscina.
-Vale, pero no entrarás a casa empapada.
-Como afuera, bueno y si viene Niall comemos afuera. Perdona, dile que se traiga bañador. –Maura me hizo gesto de ‘vale’.
-Vale, dice que ahora vendrá. ¿De qué discutisteis?
-No… No fue nada importante… Me voy a la piscina. –Subí a ponerme el bikini y a coger la toalla. Bajé y me tiré de cabeza al agua. Estábamos a finales de mayo, ya hacía suficiente calor como para bañarse.

*Din Don*

-¡Alicia! ¡Ve tú!
-¡Voooy! –Suspiré. Me puse la toalla alrededor. Fui por fuera del jardín, mi madre me tiene prohibido entrar en casa empapada– Niall… –Iba con una camiseta de tirantes, gafas de sol y con el bañador ya puesto. Dios. Me mira.
-Creía que estabas enfadada conmigo.
-No, es que, pasa y hablamos. –Vino hacia mí, pasó y cerré la puerta del jardín. Di unos golpes en la ventana para avisar de que ya estaba aquí.
-¿Y?
-Estoy teniendo una semana muy dura. La separación de mis padres, la mudanza, el nuevo instituto, tener que rehacer mi vida otra vez, haber dejado a mis amigos y amigas allí, haber tenido que dejarlo con mi novio por haberme mudado. No es fácil Niall. Y esta mañana yo solo quería que me solucionasen eso y volverme a mi casa.
-¿Por qué lo dejaste con tu novio?
-¿Crees que iba a funcionar una relación cuándo nos separan 1.900km habiendo chicas que se interesan por él? Lo dudo…
-Lo siento. –Suspiro.
-No pasa nada, ¿solucionado? –Se quita la camiseta.
-Claro. –Nos abrazamos– Como he echado yo de menos a mi Flor. Ains.
-Oh oh.
-¿Qué?
-Nunca hay nada bueno cuándo me llamas Flor de ese modo.
-Es verdad. –Me quita la toalla y se tira al agua junto a mí.
-¡¡Niall!! –Me empecé a reír­– Que tonto eres…
-Ya, pero siempre seré tu tonto.-Dijo con una voz muy dulce.
-Ooooooohhh… Que mono eres.
-Ya. Retíralo. –Se iba acercando a mí.
-No Niall, no. –Más  cerca. Empecé a nadar. Hasta que me alcanzó y empezó a acribillarme con cosquillas­– ¡¡No Niall!! ¡¡Por favor!! ¡¡¡¡PARA!!!! –Mi madre y Maura salieron al jardín con la carne para la barbacoa.
-DEMASIADO TARDE. AHORA ASUME LAS CONSECUENCIAS. –No parábamos de reír.
-¡¡POR FAVOR!! ¡ME DUELE LA TRIPA DE TANTO REÍRME! –Paró. Y estábamos muy cerca– No he dicho nada malo…
-Sí que lo has dicho.
-No… Ser mono no es nada malo. –Se rió por lo bajo.
-Bueno…
-Ser mono es lo más adorable del mundo en un chico, por lo menos esa es mi opinión.
-BUENO. Maura vamos a hacer ya la barbacoa. –Dios. Menos mal que apareció mi madre, sino no sé como hubiera acabado esto, yo todavía quiero a Jaime. Niall me soltó y salí de la piscina. Él se quedó haciendo el tonto, como si fuese un tiburón, cómo si me quisiese cazar. Me puse a tomar el sol.
-Sí, buena idea Jay. –Se pusieron a hacer la comida.
-Chss. Chss. –Silencio– Alicia.
-¿Qué? –Me giré hacia él.
-Métete.
-No.
-Jo, ¿por?
-Porque si vuelvo a la piscina seré víctima de cosquillas, y no me gustan.
-Prometo que no te haré cosquillas.
-¿Seguro?
-Seguro, por la promesa del meñique.
-¿Te acuerdas?
-Sí, además el otro día estuve mirando las fotos.
-No.
-Sí.
-¿En serio?
-Claro.
-No me lo puedo creer.
-Pues créetelo. Alicia.
-¿Sí?
-Métete. –Me río.
-Ya voy… -Me senté en la escalerilla.
-Eso no es meterse.
-Dame mi tiempo. Por Dios. –Se metió bajo el agua hasta los ojos– Pareces un tiburón. Se acercó a mí como si fuese un tiburón.
-A comeeeeeeeeeerr. –Esta vez fue Maura.
-Se siente… -Dije con voz burlona y me salí. Detrás de mí salió él.
-Se está rifando una ronda de cosquillas y tienes todas las papeletas, no juegues con fuego. Alicia.
-Me vas a gastar el nombre, ¿qué quieres ahora?
-Una toalla.
-Ains… Voy… Mamá voy a por una toalla para él, ahora vuelvo.
-Vale hija. –Subí a por ella, estuve rebuscando en el cajón de las toallas y, casualmente, mi madre lo metió porque sabía que pasaría esto; había un álbum de fotos, de cuándo vivíamos aquí, fotos de Niall y yo de pequeños. Bajé con él al jardín.

Escuché a mi madre, a Maura y a Niall hablar.

-¿Y...? –Parecía insistir Maura.
-Y sí, es guapa, ¿y qué?
-¿Y…? –Ahora fue mi madre.
-Nos acabamos de reencontrar, no hay más ‘¿Y…?’… -Parecía enfadado, nervioso y tímido. Decidí salir ya.
-Hey chicos, mirar lo que he encontrado. –Dije haciéndome la tonta.
-Por fin… –Susurró Niall. Yo me reí por lo bajo– ¿Qué es eso?
-Un álbum de fotos, nuestras. –Dije mirándole a esos preciosos ojos azules.
-Déjame mirarlas.
-Claro, toma.
-Gracias. –Me guiña un ojo.
-Niall, no, ha comer ahora, luego las miráis.

-De acuerdo.

Twitter: @Aliciafm30
Si te ha gustado el capítulo da RT aquí.

Capítulo 2. Instituto nuevo, amigos nuevos, casa nueva, ciudad nueva; vida nueva.

-Alicia, Alicia despierta. Tienes que ir al instituto. –Llevamos aquí dos días, ya era lunes y tengo que volver al instituto. Me vestí así:

A la hora de entender a la gente no hay problema, estuvimos viviendo aquí 4 años, desde que yo tenía 2 años hasta los 6, hice algunos amigos; y en España iba a la Escuela de Idiomas para mejorar mi inglés.

Ya eran las 7:30.

*Ring* *Ring* *Ring*

Fui a secretaria, no sé qué clase tengo, ni la taquilla, ni el horario, ni el aula.

*Toc toc*

(A partir de ahora los diálogos son en inglés)
-¿Se puede?
-Sí, claro. ¿En que puede ayudarla?
-Verá… Soy nueva y no sé a qué aula tengo que ir.
-Ajá, dígame su nombre.
-Alicia Gomez.
-Ooh… Aula 109, primer piso. La acompañará el director al aula.
-Ah… Vale gracias. –El director sale del despacho. Era alto, moreno con ojos azules. Me sonaba mucho.
-Hola Alicia, soy Bob Horan. –Horan. ¿Por qué me sonaba tanto?
-Encantada soy Alicia Gomez. –Fuimos hacia el aula.

Al entrar todos se callaron, hasta el profesor de literatura.

-Hola. Vengo a presentaros a una nueva alumna. Alicia Gomez. Viene de España. Espero que seáis buenos con ella. –Mientras que me presentaba a la clase yo miraba al suelo. Levanté la mirada y vi a un chico rubio, con ojos azules celestes y una sonrisa que enamora. Este chico me sonaba mucho, se parecía al director.– Niall, te encargarás de enseñarle el instituto y acompañarla. –El chico rubio, Niall, asintió. Su nombre, lo recuerdo, ¿acaso lo conocí hace 16 años?– Ya te puedes sentar. Adiós. Pásate luego a por tus libros, este es tu horario. –Me entrega una hoja.
-Vale, adiós. –Fui a sentarme había un sitio al final. A dos filas del chico rubio.

Saqué un cuaderno y me puse a dibujar, Phil, el profesor de literatura siguió con la clase.

Recibo una notita “Has cambiado mucho, ahora tienes el pelo más largo.” Mira a ver quién haya podido ser quién me la lanzó. Nadie. Sigo dibujando. Otra “¿Ya estás dibujando? ¿Hay algún momento en el día que no dibujes?”. ¿Quién me mandaba las notitas y cómo sabe que dibujo siempre? Acabó la hora. Yo seguía dibujando.

-Bueno, ¿qué? ¿Te ayudo? –Le miro, Dios, ¿por qué me suena tanto?– Bonito dibujo.
-¿Eras tú?
-¿A qué te refieres?
-El de las notitas. –Recogí mis cosas y me puse de pie.
-Es… posible…  –Soltó una pequeña, pero adorable, carcajada. Esa risa, me era muy familiar.
-¿Cómo sabes que dibujo siempre? ¿Por qué dices que he cambiado mucho? –Le hablaba en un todo borde.
-Porque nos conocemos, Alicia, bueno, Flor. –Sonrió. Sonrío. ¿Flor? Así solo me llamaba él.
-¿Cómo… Cómo sabes mi apodo? ¿Eres… Niall? ¿Niall Horan? ¿Duendecillo? -Asintió– No me lo puede creer, eres tú. –Nos abrazamos– Pero… ¿Tú no eras moreno?
-Me lo tiño de rubio, ¿te gusta? –Nos separamos del abrazo.
-Sí, osea, claro. Desde el principio me sonabas mucho. Y claro, el director tu padre, ¿cierto?
-Cierto. Me llamó el otro día diciéndome que volvía Alicia Gomez, me sonó, luego fui a su casa y me dijo quién era.
-Yo. ¿Por qué dices a su casa? ¿Se han separado tus padres?
-Sí, llevan separados desde hace 7 años.
-Joder, lo siento. Me he mudado aquí con mi madre porque los míos también.
-Lo siento. Oye, ¿qué tienes ahora?
-Gracias. Mm… Me toca ¿biología…? ¿Cómo es posible? Estoy en artes, no en ciencias. Bff… Voy a por los libros, la llave de la taquilla y que me den MI horario…
-¿Artes? ¿Tú también? Vaya, vaya… Vamos a pasar más tiempo juntos del que imaginaba.
-No has cambiado nada, ¿eh? Bueno luego nos vemos. –Me despedí de él y me fui a secretaria.
-No, no. Mi padre me ha encargado que vaya contigo a todas partes, así qué, iré contigo. –Me empezó a seguir.
-¿A todas? Y si… ¿tengo que ir al baño?
-Entro contigo.
-¡¡NIALL!! –Estallamos a carcajadas los dos.
-Sabes que es broma… Dios, que chica, tú sí que no has cambiado nada. ¿Sigues tocando la guitarra?
-La toco de vez en cuando, y pensar que empecé a amar a la música por tu culpa.
-¿Mi culpa? La música es perfecta, lo sabes.
-Sí, lo sé. Voy a clases de piano y de guitarra.
-Vaya, no pierdes el tiempo, ¿eh?
-Niall.
-¿Sí?
-¿Dónde estamos? ¿Me estás llevando a secretaría?
-No, estamos en la otra punta del instituto.
-¿Y por qué no me has llevado?
-Yo solo te seguía. –Riéndose.
-¿Hay algún momento del día en el que no te estés riendo?
-Alguno habrá.
-Ufff… Eres imposible. –Me marché, ahora sí, en dirección a secretaria.
-Alicia… Sabes que estoy de broma… -Vino hacia mí– Alicia… No empieces… –Hice caso omiso. Me alcanzó y me cogió de la mano dulcemente– Eh, ¿qué te pasa?
-Nada, solo quiero ir a secretaría. Que me den mi horario, los libros, dejar las cosas en la taquilla y marcharme a casa. –Dicho esto me fui.
-No te entiendo Alicia. En verdad… Sí que has cambiado…
-Antes era una cría, ahora he madurado. –Dicho esto me metí en secretaría dejándole ahí parado en mitad del pasillo.
Solucionaron todo y me volví a casa.

Twitter: @Aliciafm30
Si te ha gustado el capítulo da RT aquí.

domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 1. Adiós, Ciudad Real.

*Bip bip* *Bip bip* *Bip bip*

Las 6:30 de la mañana. Mi madre viene por la puerta de mi cuarto.

-Alicia, despierta, nos tenemos que preparar e irnos a Madrid para coger el avión. –Me sacudía. No puse pegas y me levante. Por cierto, se me olvidó decirlo. Vivo en Ciudad Real.
-Buenos días, mamá. Mi maleta ya está lista, me ducho, me despido de Alberto y de Víctor  y nos vamos. –Ya me despedí de mis amigas y amigos ayer por la tarde, no lloré más en mi vida. Me hicieron una despedida, regalos y pancartas.
-Alicia, no le llames Víctor, llámale “papá”, sigue siendo tu padre.
-Vale, perdón mamá. –Quería acabar con esta absurda conversación ya.

A veces me arrepiento sobre como contesto a mi madre. Creo que ella piensa que le hablo así por su separación, pero no es así. Soy borde por naturaleza. Me metí en el baño y me duché. Al salir del baño mi hermano y mi padre, ya se habían levantado y mi madre desayunado. Me despedí de ambos y mi madre y yo pusimos rumbo a Madrid.


En el viaje a Madrid yo me la pasé cantando todas las canciones qué ponían en la radio, me encanta la música. El viaje a Madrid fueron 2 horas. Esperamos en el aeropuerto hora y media para poder subir al avión. El viaje en avión se me pasó volando. Cogimos un taxi que nos llevó a nuestra nueva casa.

2 habitaciones, en el piso de arriba; 1 sala de música, en el piso de arriba; 2 baños, uno en el piso de arriba y otro en el de abajo; cocina, salón y jardín. Perfecta. Deshicimos las maletas, las cajas, ordenamos absolutamente todo y limpiamos la casa.
Mi madre quiso ir a visitar a sus padres y a sus hermanas/os. Yo quise quedarme en casa para hablar con mis amigas.


“Vídeollamada con Sonia. –Sonia era mi mejor amiga, nos conocíamos desde el instituto, pero la considero mi mejor amiga.
-Hola Sonia.
-¡¡¡ALICIA!!! ¿Qué tal el viaje? ¿Cansada? ¿Qué tal la casa? Dios mío, pero mírate la cara, pareces muy cansada. –Yo estaba riéndome.
-Bien. Un poco. Perfecta. ¿Qué tal por allí? –Dije ignorando lo último.
-Ayer bien, hoy mal, te has ido…
-Sonia, por favor, deja el tema. Volveremos a vernos, pero sin una pantalla de por medio.
-Ya lo sé, pero, ¿cuándo?
-Espero que pronto… Mira, aquí ya son las 22:00 pasadas y estoy muy cansada, lo siento pero me voy a dormir. Hablamos mañana, te quiero. –Dije saludándole con la mano y mandándole un beso.
-Vale, que descanses. Yo también te quiero y te echo de menos.
-Y yo a ti Sonia. –Desconectar.”

Quería hablar con ella para levantarme el ánimo, pero me ha empeorado. Quería reírme, no deprimirme por tenerla a 1.900km.
Bajé a la cocina a ver si había preparado algo de comer mi madre –Se llama Louise, pero la llamo Lou-. Nada. Salí al jardín. Era precioso. Estaba vallado. A la izquierda había otra casa. Ahí vivía mi mejor amigo de cuando vivía aquí. Me pregunto si seguirá viviendo aquí.


Me encantaban este tipo de casas. Me tumbé en una de las tumbonas a escuchar música relajante leyendo un libro “Living the dream”. Las 23:06. Miré mi móvil. 483 mensajes. Todos eran tipo “Todas te echamos de menos”, “Te queremos Alicia”. Pero hubo un mensaje que me marcó, eran de mi, recientemente, ex-novio, eran de Jaime, decían así: “Alicia, te echo de menos, te quiero que no se te olvide nunca”. ¿Por qué c*ño me tiene que mandar esto? ¿No ve que lo hace más difícil? Yo solo quiero olvidarle, esto no va a funcionar. Solo de recordarle a él y todo los momentos juntos me puse a llorar en la tumbona. Me fui a mi habitación, lo único que quiero ahora es dormir.

Twitter: @Aliciafm30
Si te ha gustado el capítulo da RT aquí.

Prólogo.

Hola, me llamo Alicia Díaz Gomez y tengo 17 años, bueno, ahora Alicia Gomez. ¿Razón? Mis padres se divorcian, mi padre se queda con la custodia de mi hermano y mi madre con la mía. A partir de ahora prefiero apellidarme con el apellido de mi madre, Gomez. Al separarse mis padres, mi madre y yo nos tenemos que mudar.

Mi madre al ser inglesa, decidimos volver a Londres, Inglaterra. Por las veces que vamos de visita a mi familia de allí conozco las calles, pero apenas me acuerdo de la gente que conocía.
Me alegro de que mis padres se separen, están mejor así. Me alegro de mudarnos, quiero olvidar todo mi pasado. ¿Lo malo? Tengo que dejar aquí a mis mejores amigas y a él.

Twitter: @Aliciafm30