Ya era la hora de comer mi madre hoy pidió el día libre,
dijo que teníamos visita. Llamaron a la puerta. Bajé por las escaleras. Veo a
mi madre hablando con una mujer de pelo rubio, bajita y ojos azules; ya me
imagino quién es.
-Hola mamá, hola… ¿Maura? –Dije con mucha duda.
-Hola Alicia, cuánto tiempo, y cuánto has crecido. Dios mío,
ya eres toda una mujercita. –Odio cuándo me dicen estas cosas, no lo soporto.
-Gracias. –Dije cortándola– ¿Sabe si Niall va a venir?
Quiero disculparme con él…
-Emm, no, me dijo que no, pero si quieres le llamo y le digo
que venga.
-Por favor… –Le llama– Es que hemos tenido una especie de
discusión. –Le explico a mi madre– Bueno voy a ponerme el bikini y una camiseta
y me salgo a la piscina.
-Vale, pero no entrarás a casa empapada.
-Como afuera, bueno y si viene Niall comemos afuera.
Perdona, dile que se traiga bañador. –Maura me hizo gesto de ‘vale’.
-Vale, dice que ahora vendrá. ¿De qué discutisteis?
-No… No fue nada importante… Me voy a la piscina. –Subí a
ponerme el bikini y a coger la toalla. Bajé y me tiré de cabeza al agua.
Estábamos a finales de mayo, ya hacía suficiente calor como para bañarse.
*Din Don*
-¡Alicia! ¡Ve tú!
-¡Voooy! –Suspiré. Me puse la toalla alrededor. Fui por
fuera del jardín, mi madre me tiene prohibido entrar en casa empapada– Niall… –Iba
con una camiseta de tirantes, gafas de sol y con el bañador ya puesto. Dios. Me
mira.
-Creía que estabas enfadada conmigo.
-No, es que, pasa y hablamos. –Vino hacia mí, pasó y cerré
la puerta del jardín. Di unos golpes en la ventana para avisar de que ya estaba
aquí.
-¿Y?
-Estoy teniendo una semana muy dura. La separación de mis
padres, la mudanza, el nuevo instituto, tener que rehacer mi vida otra vez,
haber dejado a mis amigos y amigas allí, haber tenido que dejarlo con mi novio
por haberme mudado. No es fácil Niall. Y esta mañana yo solo quería que me
solucionasen eso y volverme a mi casa.
-¿Por qué lo dejaste con tu novio?
-¿Crees que iba a funcionar una relación cuándo nos separan
1.900km habiendo chicas que se interesan por él? Lo dudo…
-Lo siento. –Suspiro.
-No pasa nada, ¿solucionado? –Se quita la camiseta.
-Claro. –Nos abrazamos– Como he echado yo de menos a mi
Flor. Ains.
-Oh oh.
-¿Qué?
-Nunca hay nada bueno cuándo me llamas Flor de ese modo.
-Es verdad. –Me quita la toalla y se tira al agua junto a
mí.
-¡¡Niall!! –Me empecé a reír– Que tonto eres…
-Ya, pero siempre seré
tu tonto.-Dijo con una voz muy dulce.
-Ooooooohhh… Que mono eres.
-Ya. Retíralo. –Se iba acercando a mí.
-No Niall, no. –Más
cerca. Empecé a nadar. Hasta que me alcanzó y empezó a acribillarme con
cosquillas– ¡¡No Niall!! ¡¡Por favor!! ¡¡¡¡PARA!!!! –Mi madre y Maura salieron
al jardín con la carne para la barbacoa.
-DEMASIADO TARDE. AHORA ASUME LAS CONSECUENCIAS. –No
parábamos de reír.
-¡¡POR FAVOR!! ¡ME DUELE LA TRIPA DE TANTO REÍRME! –Paró. Y
estábamos muy cerca– No he dicho nada malo…
-Sí que lo has dicho.
-No… Ser mono no es nada malo. –Se rió por lo bajo.
-Bueno…
-Ser mono es lo más adorable del mundo en un chico, por lo menos esa es mi opinión.
-BUENO. Maura vamos a hacer ya la barbacoa. –Dios. Menos mal
que apareció mi madre, sino no sé como hubiera acabado esto, yo todavía quiero a Jaime. Niall me soltó y
salí de la piscina. Él se quedó haciendo el tonto, como si fuese un tiburón, cómo
si me quisiese cazar. Me puse a tomar el sol.
-Sí, buena idea Jay. –Se pusieron a hacer la comida.
-Chss. Chss. –Silencio– Alicia.
-¿Qué? –Me giré hacia él.
-Métete.
-No.
-Jo, ¿por?
-Porque si vuelvo a la piscina seré víctima de cosquillas, y
no me gustan.
-Prometo que no te haré cosquillas.
-¿Seguro?
-Seguro, por la promesa del meñique.
-¿Te acuerdas?
-Sí, además el otro día estuve mirando las fotos.
-No.
-Sí.
-¿En serio?
-Claro.
-No me lo puedo creer.
-Pues créetelo. Alicia.
-¿Sí?
-Métete. –Me río.
-Ya voy… -Me senté en la escalerilla.
-Eso no es meterse.
-Dame mi tiempo. Por Dios. –Se metió bajo el agua hasta los
ojos– Pareces un tiburón. Se acercó a mí como si fuese un tiburón.
-A comeeeeeeeeeerr. –Esta vez fue Maura.
-Se siente… -Dije con voz burlona y me salí. Detrás de mí
salió él.
-Se está rifando una ronda de cosquillas y tienes todas las
papeletas, no juegues con fuego. Alicia.
-Me vas a gastar el nombre, ¿qué quieres ahora?
-Una toalla.
-Ains… Voy… Mamá voy a por una toalla para él, ahora vuelvo.
-Vale hija. –Subí a por ella, estuve rebuscando en el cajón
de las toallas y, casualmente, mi madre lo metió porque sabía que pasaría esto;
había un álbum de fotos, de cuándo vivíamos aquí, fotos de Niall y yo de
pequeños. Bajé con él al jardín.
Escuché a mi madre, a Maura y a Niall hablar.
-¿Y...? –Parecía insistir Maura.
-Y sí, es guapa, ¿y qué?
-¿Y…? –Ahora fue mi madre.
-Nos acabamos de reencontrar, no hay más ‘¿Y…?’… -Parecía
enfadado, nervioso y tímido. Decidí salir ya.
-Hey chicos, mirar lo que he encontrado. –Dije haciéndome la
tonta.
-Por fin… –Susurró Niall. Yo me reí por lo bajo– ¿Qué es
eso?
-Un álbum de fotos, nuestras. –Dije mirándole a esos
preciosos ojos azules.
-Déjame mirarlas.
-Claro, toma.
-Gracias. –Me guiña un ojo.
-Niall, no, ha comer ahora, luego las miráis.
-De acuerdo.
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